A partir de 3 años
La niña invisible
- Texto: José Luis García Sánchez y Miguel Ángel Pacheco
- Ilustraciones: Ulises Wensell
- Editorial: Ediciones Altea
- Fecha publicación: 1978
- Encuadernación: tapa dura o cartoné cosido.
- Tipo de papel: satinado o estucado mate
- Páginas: 32.
- Dimensiones: 31 x 23 cm.
- Tema: Coincidiendo con la celebración de 1979 como Año Internacional del Niño, Ediciones Altea editó una serie de diez cuentos relacionados con cada uno de los diez apartados que integran la Declaración de Derechos del Niño, firmada por la ONU en 1959. La niña invisible completa esta serie y nos acerca al tema de la discriminación, en clara alusión al principio 10 de dicha declaración, que dice así:
«El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes».
RESEÑA
Antes de nada
Como no podía ser de otra manera, en homenaje a su trabajo, la primera reseña del catálogo la dedico a un libro que conservo desde la infancia, La niña invisible, ilustrado por Ulises Wensell.
Antes de intentar analizar los aspectos formales y narrativos del álbum, me gustaría exponer brevemente lo que se entiende por álbum ilustrado, en general y cuál será el enfoque de mis reseñas, en particular.
Inmediatamente, el primer interrogante que se nos plantea es qué es un álbum ilustrado y si hay alguna diferencia entre éste y lo que se conoce comúnmente como libro ilustrado tradicional. Como hay todo un debate sobre la cuestión y no quiero que esta sección se convierta en un listado de citas y definiciones de estudiosos del tema, algo que desde luego podría ser interesante para un artículo del blog, simplemente, quiero poner en claro los rasgos más distintivos de este género literario tan particular. Parece establecido que hay que remontarse, aproximadamente, 130 años atrás, cuando junto al libro con imágenes, que se empleaban para decorar o realzar el contenido narrativo, empieza a desarrollarse un tipo de libro, el llamado álbum ilustrado, donde la ilustración pasa a tener un papel fundamental en la narración. Se considera a Randolph Caldecott el precursor de este tipo de libro, al argumentar la importancia de la imagen en la narrativa.
Como veremos, puede haber álbumes ilustrados compuestos únicamente por imágenes o por una combinación de ambos códigos (texto e imagen) pero en cualquier caso y a diferencia del libro ilustrado tradicional, las imágenes están secuenciadas, es decir, se suceden y relacionan entre sí para contar una historia, conformando así todo un conjunto comunicacional que transmite un significado.
Aunque la discriminación a veces no resulte tan sencilla, en mis referencias intentaré ceñirme, en la medida de lo posible, a esta idea, precisamente, porque el enfoque de mis reseñas recaerá mayormente sobre el trabajo de la ilustración y su interacción con el contenido textual, si lo hubiera, teniendo en cuenta que las características literarias específicas de los álbumes ilustrados son las que se derivan de su relación con la imagen y del uso particular de la secuencia de imágenes. Por tanto, este blog no se centrará exclusivamente en la exposición argumental de los álbumes para alentar su lectura sino también y especialmente, en las posibilidades que brinda la comprensión de la imagen. Hay varias razones para ello. Existen álbumes ilustrados que no están dirigidos a un público con una edad definida porque la dificultad para leer se compensa con la capacidad para decodificar la imagen. No en vano, la mayoría de las veces, el significado surge de la interacción entre la palabra y la imagen, siendo precisamente esta interacción, un recurso propio del álbum ilustrado. Hay estudios que indican que, en general, las niñas y niños prelectores, a pesar de desconocer el argumento de un cuento, pueden leer muy bien las ilustraciones porque prestan mayor atención a los detalles de las mismas y disfrutan más con su interpretación de lo que pueden llegar a hacerlo otros menores de mayor edad. Por tanto, como arte híbrido, el álbum ilustrado no solo favorece la competencia lectora y literaria, sino también la artístico-visual, ya que ayuda a ejercitar la mente a través de la percepción y el análisis de la imagen. Otra razón, es que la experimentación artística del álbum ilustrado interesa cada vez más a un público adulto, entre los que me encuentro.
¿Por qué este álbum?
Como comenté anteriormente, La niña invisible es un cuento que me retrotrae a mi infancia y especialmente, a las sensaciones evocadas por las ilustraciones de Ulises Wensell, así que es un homenaje personal al ilustrador y al álbum ilustrado, por su aportación al desarrollo infantil.
También lo he escogido porque trata una temática como la discriminación, que a priori puede no resultar fácil de exponer a un público infantil, de forma que un niño o niña pueda entender lo que se plantea a un nivel más profundo a través de situaciones que pueda reconocer. A pesar de que en el propio álbum no se indica la edad recomendada para su lectura, en mi opinión, a partir de los tres años, aunque el niño no sepa leer y necesite de la narración oral por parte de un mediador, puede seguir la historia a través del diálogo entre texto e imagen o incluso ser capaz de reparar en los detalles y en el análisis, partiendo únicamente de la sucesión de imágenes.
El álbum contiene algunos elementos fantásticos que son un atractivo en la narrativa infantil y añaden intriga al relato sin restarle credibilidad: una niña que se vuelve invisible de tanto llorar, borrada por sus propias lágrimas (metáfora del rechazo y la soledad que sufre); un pueblo azul con niños y niñas de pelo azul, un pueblo verde con niños y niñas de pelo verde, algún animal que verbaliza sus opiniones y la ausencia total de personajes adultos cuya llamativa desaparición convierte deliberadamente a los propios niños en los protagonistas de sus decisiones y conflictos.
El texto es breve, con frases cortas y lenguaje conciso, en un tiempo narrativo pasado que comienza con el “Érase una vez…” clásico. Es la voz omnisciente del narrador la que relata y describe en tercera persona lo que está ocurriendo en la historia pero en algunas ilustraciones se añaden elementos comunicativos que ayudan a interiorizar el mensaje; voces secundarias, a través de “bocadillos” con los pensamientos o intervención de los personajes, y carteles con exclamaciones que enfatizan y llevan a la acción el mensaje del texto. La tipografía de estos “bocadillos” está impresa en letra manuscrita y la nota de humor la pone el “bocadillo” con “tipografía de púas” que sale de la boca del erizo.
La historia transcurre en un marco atemporal, en un tiempo y espacio imprecisos, imaginarios y difíciles de concretar, con idea de que puede ocurrir en cualquier parte del mundo y en cualquier momento, allá donde haya pueblos y casas habitadas por niños o niñas a orillas de un río o no.
Los autores
José Luis García Sánchez y Miguel Ángel Pacheco elaboraron los guiones de una serie de diez cuentos (entre los que se encuentra La niña invisible) basados en los diez artículos que integran la Declaración de los Derechos del Niño, con la idea de concienciar al respecto de este decálogo. Karin Schubert, Asun Balzola, Carmen Solé, Ulises Wensell y Nella Bosnia fueron los ilustradores respectivos de cada historia.
Miguel Ángel Pacheco nació en Jaén en 1944. Además de escritor es diseñador gráfico, ilustrador y profesor. Añadir como curiosidad, que es el creador gráfico de los “Electroduendes” del programa de televisión La bola de cristal. En los años 70 publicó en la Editorial Altea, junto al cineasta salmantino José Luis García Sánchez (n. 1941), 85 libros para niños y niñas que se tradujeron a once idiomas y recibieron diversos premios en todo el mundo.
Tipo de álbum
Hay que aclarar que este álbum se editó hace 42 años, por lo que la experimentación del formato álbum y de la ilustración no tenía, como es lógico, el desarrollo que tiene actualmente. Podemos decir que en la primera mitad del libro se percibe una simultaneidad de los dos códigos (texto e imagen) y por tanto, de dos narrativas redundantes. El ilustrador traslada fielmente a la imagen lo que cuenta el texto con la finalidad de facilitar y afianzar su lectura. Sin embargo, en la segunda parte del álbum, la ilustración amplía lo que cuenta el texto dándose una relación más complementaria entre ambos códigos, apoyándose el uno en el otro para contar la historia. En este sentido, se aprecia como el texto anticipa y sugiere con puntos suspensivos lo que la imagen termina desvelando.
Elementos formales e ilustraciones
Lo primero que vemos y apreciamos en un álbum es su formato. En la niña invisible el formato es vertical, que generalmente es el más utilizado, también por la desaparecida Editorial Altea, editorial especializada en literatura infantil y juvenil que en los años 80 gozó de buena reputación por su catálogo y maquetación de libros. Las portadas de los álbumes ilustrados de la Editorial Altea seguían el mismo patrón de diseño como un rasgo distintivo: el título (a veces, en minúsculas y casi siempre en negro) y una ilustración que abarcaba gran parte de la cubierta del libro, enmarcados con una línea o recuadro de color sobre el fondo blanco. Las guardas, todavía en esta época, no solían aprovecharse como un recurso expresivo más dentro del conjunto narrativo. En La niña invisible, la guarda que cubre la contraportada se aprovechó para incluir la Declaración de los Derechos del Niño.
El álbum consta de portada, contraportada, con sus guardas correspondientes y treinta y dos páginas numeradas que conforman el contenido del libro. El fondo de las páginas es blanco, convencionalmente entendido como el no fondo, que contribuye a resaltar la riqueza colorista de las ilustraciones, en su mayoría, a doble página. Cada secuencia tiene su propia ilustración y el texto, de letras grandes, se dispone en la parte superior o inferior de la página, dejando que el resto del espacio lo ocupe la ilustración.
En cuanto a la técnica, Ulises Wensell utiliza una técnica mixta; aunque predominan las manchas de color realizadas en acuarela, parece resaltar los detalles con lápices de color, pastel o incluso, una pintura más densa, como podría ser el gouache, para las figuras. Destacan las formas redondeadas sobre una gama de colores tierra y tonos pastel, hallando el contraste en las tonalidades de un mismo color y en la intensidad de algunos colores más cálidos. Los colores son muy importantes en el cuento; los colores tierra reflejan la naturaleza que rodea a los personajes y logran transmitir una sensación cálida y tranquilizadora. También simbolizan la identidad de cada pueblo; junto con el verde y el azul dominantes, destaca el rosa o fucsia con el que asociamos a María y que representa la nota de color que la diferencia del resto.
Me gusta mucho la disposición de las imágenes y las transparencias que Ulises Wensell crea con la acuarela. Cómo construye pictóricamente los marcos de cada secuencia con manchas muy fluidas y yuxtapone las figuras sobre un mismo plano para crear profundidad, algo muy característico del dibujo infantil. En ocasiones, aprovecha la mancha para crear la línea del horizonte y separar los planos a doble color. Abre la perspectiva rompiendo el marco de la página con las líneas cortadas con las que crea ilusión de continuidad, un recurso muy expresivo y ya muy común en la ilustración. La soledad de María parece acentuarse aún más con la amplitud del bosque.
También me gusta cómo es capaz de evocar situaciones con los detalles más esenciales, y al mismo tiempo, ambientar las escenas con una mayor fidelidad en los detalles, invitando a mirar, a buscar y a ampliar en ellos, la información que proporciona el propio argumento de la historia.
ILUSTRADOR/A
Ulises Wensell
Nació en Madrid en 1945. Su formación como pintor e ilustrador fue autodidacta, sin embargo, abordó la creación en el campo de la ilustración tempranamente, a la edad de veinte años, con una serie de diapositivas didácticas destinadas a la infancia, encargo del Ministerio de Educación y Ciencia, y después, en distintas publicaciones para la Editorial Santillana. Como ilustrador de libros infantiles también colaboró con otras editoriales españolas como Doncel, Altea, Miñón, Anaya, Escuela Española y Ediciones Susaeta; con la japonesa Gakken y sobre todo, con las francesas Bayard Presse, Centurión, Gautier Langereau, Nord-Sud France y las alemanas Otto Maier verlag / Ravensburger.
Nada mejor que sus propias reflexiones para conocer su visión como ilustrador:
Creo que las imágenes que contemplamos en la infancia permanecen en nuestra memoria porque algo en ellas nos tocó la fibra sensible y despertó en nosotros cierta emoción, próxima esa experiencia indefinible y placentera que es el goce estético ante lo que de algún modo nos admira, nos interpela o nos conmueve. Yo intento despertar ese eco sensible, emocional procurando no caer en el ternurismo y sin renunciar a ciertas notas de humor.
Creo que eso es lo que permite a los niños identificarse con un personaje y su aventura.
Más que la creación de formas novedosas, espectaculares e impactantes por su atrevimiento gráfico y su alto grado de estilización, me preocupa crear formas y espacios que resulten evocadores, entrañables y en cierta medida creíbles.
Trato de crear imágenes que contribuyan a desarrollar y enriquecer la imaginación de los pequeños, su bagaje afectivo, su sensibilidad y su inteligencia emocional.
Según sus propias palabras, su propósito era “hacer pintura para niños” y es desde luego algo destacable en su impronta como ilustrador. Su trabajo se caracteriza por la calidez y suavidad de sus dibujos, sutilmente iluminados, escenas cándidas con un gran poder narrativo siempre al servicio del texto y la emoción. Una de sus fuentes más directas hay que buscarla en la ilustración centroeuropea de los años sesenta y setenta, la del checoslovaco Jiří Trnka y también en la pintura japonesa.
Ulises Wensell es considerado uno de los ilustradores contemporáneos más influyentes y prolíficos de nuestro país.
En este enlace podrás encontrar más información detallada sobre el ilustrador:
DÓNDE ENCONTRAR EL ÁLBUM
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